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Asumir el control tras las vacaciones

El incremento de peso en estas vacaciones puede provocarte un gran malestar a nivel físico y emocional. Sin embargo, descarta realizar alguna  dieta milagro dado los riesgos que conllevan y plantéate metas realistas para perder peso.

Empezar nuevamente a cuidarte no se ha de vivir como un sacrificio, más bien como una liberación de todas las consecuencias negativas que conlleva la obesidad. Si comienzas a cuidarte ya, pronto notarás que duermes mejor, desaparecen dolores, te mueves con más facilidad, tus digestiones son más ligeras, te sientes competente, mejora tu autoestima…

no es momento de recriminarte, actúa

El primer objetivo es volver cuanto antes a retomar tus hábitos para frenar el incremento de peso,  los riesgos para tu salud y mejorar tu estado anímico. Resulta de gran ayuda volver a nuestro entorno habitual, donde teníamos instaurada una rutina y unas pautas para favorecer la pérdida de peso. Es fundamental:

– aparcar las excusas y/o los sentimientos de culpa

– recuperar los horarios de las comidas y del sueño

planificar tus ingestas evitando la improvisación

– comenzar a realizar ejercicio progresivamente y de manera regular.

El segundo objetivo es hacer una reflexión de los motivos que te han llevado a descontrolarte,  no para que te culpabilices, sino para que vuelvas a asumir el control de la situación.  Aquí te dejamos algunos con los que puedes identificarte:

  • Te has confiado y por lo tanto te has expuesto reiteradamente a situaciones de riesgo.
  • No has mantenido unos horarios moderadamente regulares.
  • Has intentado compensar los excesosde un día saltándote comidas posteriormente.
  • Has permitido que tus estados de ánimo (por alguna discusión, aburrimiento, decepción…) interfieran con la alimentación y los hábitos saludables.
  • Abandonaste el registro de las ingestas diarias que te habías propuesto.

pide ayuda profesional si es necesario

  • No has sido capaz de decir NO por temor a señalarte o disgustar a los demás.
  • Has suprimido la actividad física o no has mantenido regularidad.
  • No ha habido planificación de las comidas dando paso a la improvisación en demasiadas ocasiones.
  • Te has dejado llevar por los pensamientos saboteadores que te alejaron de tu objetivo (no pasa nada por un trozo más, estoy de vacaciones,  comiendo fuera de casa es imposible, no puedo resistirme, ya lo retomo otro día…).

Si el peso se te ha ido de las manos y te encuentras ante serias dificultades para perderlo pide ayuda especializada. Destierra de tu mente la idea de que curar la obesidad es cuestión exclusivamente de la fuerza de voluntad.   Debes entender que necesitas ayuda profesional al igual que para cualquier otra patología que padecieras.