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Cómo conseguir un peso nuevo en Año Nuevo

Nuestros participantes y seguidores de La Báscula comienzan a perder peso cuando toman conciencia de que a partir de ese momento va a mejorar su estado de ánimo, se van a sentir con energía, todas sus patologías van a mejorar e incluso desaparecer.

Empezarán a comprar ropa de talla normalizada, irán a la playa sin temor a ponerse en bañador, correr y jugar con sus hijos, hacer senderismo con amigos,  ir al cine sin sentirse incómodos en las butacas … En definitiva,  quieren vivir nuevas experiencias que no han podido hasta ahora por su obesidad y sus complejos.

La fuerza de voluntad es necesaria pero no es suficiente. Lo primero que tenemos que hacer es crear un contexto o un entorno para que la fuerza de voluntad dé sus frutos.

¿Cómo lo hago? Igual que si tuvieras que preparar un examen. Organizarías una habitación, una silla cómoda, luz apropiada, ordenarías tus apuntes, establecerías un horario para estudiar, no podrías estar pendiente todo el mundo que te llama para pedirte cosas porque te quitaría tiempo de estudio, limitarías tus salidas para no perder concentración, tendrías que decir “no” en varias ocasiones para que respeten tus horarios… En definitiva, organizarías tu vida en torno a tu prioridad (y no en torno a la prioridad de los demás): aprobar el examen.

Ahora te vamos a dar unas pautas para que organices tu jornada en torno al examen más importante de tu vida: perder peso. Si llevas una vida desorganizada y no das prioridad a tu necesidad de perder peso (frente a las necesidades de los demás), no lo vas a conseguir, al igual que no aprobarías un examen. La pérdida de peso tiene que ser lo primero para ti, por encima de todo, y no una actividad secundaria. Aquí te doy las pautas para crear ese contexto que te permita llevar una vida ordenada y cumplir tu objetivo.

  • Hacer cinco comidas al día. Deben hacerse tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) y dos tentempiés (media mañana y merienda). Saltarse una de estas comidas, lejos de ser un ejercicio de autocontrol, es en muchas ocasiones la causa de los atracones. Esto es debido a que cuando nos saltamos alguna de estas comidas llegamos a  la siguiente no con apetito, sino con hambre o voracidad.
  • Evitar el picoteo. Para ello resulta fundamental suprimir alimentos innecesarios de la nevera o despensa. Si hay algún alimento que te hace perder el control debes eliminarlo también, pero solo temporalmente, hasta que tengas estas pautas adquiridas.
  • Establecer un horario fijo para comer. Cuando se adquiere un ritmo, luego resulta menos probable comer fuera de ese horario Si alguien nos dice que su jornada no se lo permite, está dándonos a entender que no está concienciado para perder peso.
  • Limitar la comida a un solo lugar. Para conseguir el control del peso, uno de los hábitos que tendremos que modificar será el de comer en cualquier sitio de la casa.
  • Planificar con antelación lo que se va a comer. Intenta dejar preparados el almuerzo y la cena para que cuando llegues a casa a comer, no tires de lo primero que encuentres.
  • Come despacio y prestar atención al acto de comer. Es importante que mientras estemos comiendo evitemos realizar otro tipo de  actividades (lectura, teléfono, televisión…). También es fundamental que  comas despacio. Para adquirir este hábito  podemos empezar masticando cada bocado al menos diez veces antes de tragarlo,  bajar el cubierto tras llevar la comida a la boca o no pinchar varios alimentos a la vez en el tenedor. Es importante comer pausadamente porque el cuerpo se sacia antes cuando se come despacio y se mastica bien. Esto se debe a que las señales de saciedad que nos envía el cerebro no son inmediatas, sino que llevan su tiempo.
  • Incorporar actividad a la vida diaria. Es fundamental que hagas ejercicio casi a diario, al menos salir a caminar una hora.

Limita al principio las salidas, pero si algún día  vas a salir a comer fuera de casa,  pon en práctica los consejos del blog Comer fuera de casa: recomendaciones o Mantener el peso en Navidad es posible.

También te recomiendo el artículo No sé decir No.

Para controlar todos estos aspectos tenemos que tener en cuenta que perder peso implica ponernos por primera vez en nuestra vida en primer lugar, algo que probablemente hemos hecho con los demás –hijos, padres, hermanos…–, es decir, priorizar sus necesidades y bienestar aún a costa del nuestro. Y no vale decir que no tengo tiempo para salir a caminar, para hacer la merienda o para sentarme a comer sin prisas. Si no sacas tiempo para ti como lo sacas siempre para los demás, es que tal vez pienses que tú no mereces la pena.

Si nuestros participantes de La Báscula y muchos seguidores del programa pueden, ¿por qué tú no?

 

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