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Cómo La Culpa te impide perder peso

 

La culpa es uno de los sentimientos más frecuentes que experimentan las personas con obesidad. Viene motivado, en parte, por la idea de que la persona obesa “está así porque quiere”, ya que no tiene fuerza de  voluntad y es extremadamente  golosa.

Cuando una  persona  se siente culpabilizada por su obesidad, es frecuente que reaccione o bien a la defensiva,  o bien atribuyendo su estado de salud a factores que no están bajo su control. Este es uno de los primeros aspectos sobre los que hay que tomar conciencia para luchar contra el sobrepeso.

tienes que ser consciente de las actitudes que te evitan enfrentar la obesidad

Cuando un paciente acude a consulta para que se le ayude a perder peso, llama la atención  su forma de protegerse ante el malestar que le provoca sentirse culpable  por su estado de salud. Por este motivo es frecuente que, cuando se le pregunta por sus hábitos e ingestas inadecuadas, tienda a responder enumerando hábitos  incompatibles con la obesidad que presenta: no me gustan los dulces, no soy de picotear, no bebo alcohol, no como tanto…

no siempre resulta fácil hablar de aquello que te ha llevado a la obesidad

Estas  personas  tienen enormes dificultades para verbalizar aquellos aspectos que contribuyen a su exceso de peso, por eso a medida que avanza la terapia y perciben que no son juzgados, aparecen los desencadenantes de su  obesidad: los dulces realmente  no me gustan, pero sí los snacks. No picoteo, pero en las comidas principales como más cantidad de la recomendable. No bebo alcohol, pero sí más refrescos de lo que debería. A medio día no como tanto, pero por la noche me descontrolo.

sentirnos juzgados puede llevarnos a adoptar una actitud defensiva

También hay que tener presente  cómo el lenguaje se  convierte  en un potente anestésico cuando hay que verbalizar la ingesta de determinados alimentos, generalmente calóricos. En estos casos se tiende a minimizar mediante el uso de adverbios y diminutivos: únicamente  me comí un dulce, un trocito de tarta, solo una cervecita, unas patatitas… Sin embargo, para nombrar determinados alimentos que consideramos saludables,  eliminamos el diminutivo y tendemos a ensalzarlos: una buena fruta, un gran plato de verduras, ensalada…

Por último, también es frecuente distanciarse del malestar que genera la culpa,  atribuyendo la obesidad exclusivamente a factores ajenos a la voluntad: es hereditaria, retengo líquidos, es por los medicamentos que me recetaron…

si no te vez capaz de superar la obesidad, pide ayuda

Utilizar estas estrategias o mecanismos defensivos  te impiden tomar conciencia de tu forma de actuar y de las consecuencias perjudiciales que tienen esas conductas. No olvides que la obesidad es un problema de salud que está provocado por muchos factores que deben ser abordados.  Deja de culpabilizarte, pide ayuda y hazte responsable para poder curarte.