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El miedo a la soledad

El miedo a la soledad tras una ruptura sentimental o por la ausencia de una pareja, es uno de los motivos por los que la gente suele acudir en busca de ayuda psicológica.

El temor a la soledad es el resultado de los pensamientos negativos que tenemos asociados a este estado. Viene en gran parte determinado por mensajes tipo: “sin ti no soy nada”, “la media naranja”, “el príncipe azul”… que han calado profundamente en nuestro marco sociocultural y se han convertido en mitos.

El problema surge cuando no sabes qué hacer contigo y esperas que venga alguien a hacerse cargo de ti

Si conseguimos cambiar nuestros pensamientos sobre lo que implica la soledad, nuestros sentimientos también variarán. Si te paras a pensar, no hay nada que la soledad te impida hacer. Estar solo te permite dedicarte a ti, planear tu vida, solucionar cuestiones, disfrutar del momento, ayudar a los demás, estudiar, viajar… El problema surge cuando no sabes qué hacer contigo, te aburres y esperas que venga alguien a hacerse cargo de ti.

La decisión de iniciar una relación de pareja viene determinada para muchas personas por el miedo a estar solo. Estas relaciones están condenadas al fracaso: si no sabes estar en tu propia compañía, relacionándote contigo, queriéndote… no hay amor suficiente en el mundo que llene ese vacío de aprecio que tienes ante ti. ¿Cómo voy a dar aquello que no sé darme? ¿cómo doy algo que no tengo? Y surge la crisis de pareja, otro de los motivos para acudir a terapia.

El temor a la soledad es el resultado de pensamientos negativos aprendidos

Cuando no sabemos estar solos, la forma de relacionarnos no puede ser de igual a igual. En estos casos lo que se busca es un rescatador al estilo Pretty Woman, manteniendo el mito de que allá fuera hay alguien para ti que en cuanto le conozcas acabará con todos tus problemas y será quien te rescatará de la incertidumbre. Este tipo de pensamiento no hace más que generar angustia ante la espera y condenarte a una posición de inferioridad en la relación de pareja.

existe gente que está sola y tiene una vida gratificante

Todos en la vida hemos sufrido algún abandono o ruptura, en estos casos deja de preguntarte por qué. La vida es transformación y sucesión de etapas. Se cierran puertas y se abren otras. Cuidado con los pensamientos: “no voy a encontrar a nadie igual”, “a mi edad no volveré a tener pareja”, “no voy a soportar verle con otro…” Esta forma de abordar la situación es lo que realmente nos hace sufrir, estos pensamientos catastrofistas e irracionales que provocan nuestro malestar e impiden que sane la herida.

La soledad no puede ser mala cuando existe gente que está sola y tiene una vida gratificante. Lo importante es creer en ti, en tus capacidades, entonces serás capaz de estar solo o acompañado de manera satisfactoria.