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El peso del estrés

Podemos considerar al estrés como el proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante o desbordante de sus recursos. Sin embargo, la presencia del estrés constituye en no pocas ocasiones una oportunidad para generar nuevos recursos personales que favorecen nuestra autoestima, ya que nos vemos capaces de hacerle frente restaurando nuestro equilibrio personal.

No es un determinado acontecimiento lo que provoca el estrés, sino la manera de afrontarlo. En otras palabras, no todo el mundo se estresa ante las mismas circunstancias, de hecho para algunas personas ser invitados a dar una conferencia puede resultar motivante,  mientras que  otros lo viven con temor o inseguridad.

no a todos nos estresan los mismos acontecimientos

Podemos afirmar que hay personas  más vulnerables a padecer estrés como consecuencia de sus rasgos o características personales. Así por ejemplo, rasgos como el perfeccionismo o  la necesidad de controlarlo todo constituyen un factor de riesgo frente al estrés.

La relación entre estrés y obesidad está relacionada con una mayor ingesta  unida a un proceso hormonal.  Ingerimos alimentos calóricos  para contrarrestar el malestar y lo hacemos de forma rápida, a cualquier hora, sin controlar las cantidades… Así mismo, ante una situación estresante, una de las respuestas fisiológica de nuestro cuerpo es la liberación de cortisol (hormona del estrés) que nos prepara para la lucha o huida ante el peligro.

los alimentos calóricos amortiguan nuestro malestar

Cuando el estrés se cronifica, los niveles del cortisol se mantienen elevados y se asocian entre otros, con la acumulación de grasa. Pero ¿por qué hay personas que ante el estrés adelgazan? Una hipótesis es que mientras a unos se les abre el apetito otros lo pierden, reducen la ingesta de alimentos y aumentan la actividad física contrarrestando el efecto hormonal.

A continuación te damos algunas pautas para que puedas hacer frente al estrés y así evitar que perjudique tu salud:

  • Acepta que tienes límites y que hay cosas que no puedes hacer.
  • Márcate metas u objetivos realistas. No puedes llegar a un trabajo nuevo e intentar dominarlo el segundo día.
  • Planifica tus actividades. Para ello es fundamental que priorices, delegues y postergues, sólo así puedes gestionar el tiempo de forma eficaz.
  • Habla cuando te sientas mal o desbordado y pide ayuda.
  • Valora lo que vas consiguiendo en tu vida y no sólo aquello que aún deseas.
  • Aprende a decir “no”. Es fundamental para no sobrecargarte con tareas que no te corresponden o no puedes atender en este momento de tu vida.
  • Procura mantener un equilibrio entre tus obligaciones y los placeres. Para ello incorpora actividades gratificantes, relajantes o de ocio a tus días: descanso, yoga, relajación…
  • Mantén una dieta saludable, practica ejercicio y evita el abuso de cafeína y alcohol.