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Transformar los pensamientos negativos para perder peso

Para lograr el éxito en la adopción de hábitos de vida saludable y la reducción del sobrepeso u obesidad, resulta fundamental empezar a modificar o sustituir algunos pensamientos derrotistas o tremendistas por otros más realistas y que van a ayudarnos a afrontar con éxito nuestro nuevo estilo de vida.

El pensamiento positivo no ignora el problema, te ayuda a verlo bajo una nueva perspectiva, y en consecuencia,  será  más fácil de afrontar.

Vamos a ver esto con un ejemplo, donde es frecuente que muchas personas ante la necesidad de perder peso, hagan las siguientes reflexiones:

“Si pretendo llegar a mi peso saludable, se acabó el chocolate en mi vida”.
“Tengo que empezar a hacer ejercicio, ¡con la pereza que me da!”.
“No merece la pena que salga a cenar si quiero perder peso”.

 “Si pretendo llegar a mi peso saludable, se acabó el chocolate en mi vida”

Este problema deberíamos resolverlo de la siguiente forma: “No tengo que eliminar el chocolate, simplemente voy a tomar menos”. Pero si el dulce y en particular el chocolate nos hacen perder el control sobre la ingesta, el planteamiento debe ser el siguiente: “Al principio voy a suprimir el chocolate temporalmente hasta que haya conseguido instaurar los nuevos hábitos alimentarios. Una vez que lo haya conseguido, podré disfrutar del chocolate sin temor a perder el control”.

 “Tengo que empezar a hacer ejercicio, ¡con la pereza que me da!”

En este caso es fundamental centrarnos en aquellos que vamos a ganar. De nada sirve ese sedentarismo que nos mantiene horas y horas tirados en el sofá, tragándonos todo lo que ponen en la televisión y devorando sin parar cualquier cosa que encontremos en la cocina. Por tanto, el planteamiento debe ser: “Voy a terminar con esta sensación de vacío, de pérdida de tiempo, de inutilidad y con los sentimientos de frustración que me provoca no ser capaz de romper con este círculo vicioso que me hace engordar y en el que estoy atrapado todas las tardes de mi vida”.

 “No merece la pena que salga a cenar si quiero perder peso”

¿Dónde está escrito que una persona a dieta no puede salir a cenar? Nuestra dieta implica reducir cantidades, pero no se prohíbe ningún alimento ni que no podamos salir a comer. Tenemos ya herramientas y pautas adquiridas que nos van a permitir comer o cenar fuera de casa sin temor a perder el control. Por tanto, el planteamiento debe ser: “Puedo salir a cenar y volver a casa sin esa pesadez de estómago que tenía cuando no era capaz de controlar la cantidad de comida que ingería”.

Es fundamental en nuestra vida diaria detectar nuestros pensamientos negativos. Hay que estar alerta. En el instante en el que sintamos que estamos empezando a pensar en términos negativos debemos preguntarnos por qué, cuál es la razón que nos lleva a tal afirmación. Seguidamente intentaremos razonar una salida positiva ante tal idea. Cuanto más consciente seamos de esto, más natural será normalizar una forma positiva de pensar.