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La fuerza de voluntad: necesaria pero no suficiente

Una de las primeras batallas que hay que librar para luchar contra la obesidad es pensar que padezco obesidad porque “no tengo fuerza de voluntad y me gusta mucho comer”Ante cualquier  enfermedad la primera medida a tomar es ponernos en manos de un profesional, aunque su superación dependa también de nosotros. Si me rompo una pierna acudo al médico, pero su curación también es responsabilidad mía, por ello guardo reposo, acudo a rehabilitación  y sigo el tratamiento  prescrito por el facultativo.

¿por qué basar la curación solo en la fuerza de voluntad?

Hay que acudir al médico a pesar del miedo. Una de las mayores satisfacciones que experimentan nuestros pacientes es ver cómo van mejorando  los niveles anormales de algunas sustancias  (glucosa, colesterol…), la hipertensión o la apnea del sueño a medida que progresa la pérdida de peso.

Hay que aprender a comer, y si es necesario con la ayuda profesional. Haber hecho muchas dietas no siempre implica saber comer. Te darás cuenta de todos los conceptos tan equivocados que tienes: ¿cuántos alimentos tienes grabados en tu cabeza incompatibles con la pérdida de peso? ¿crees que los productos light son siempre los más indicados?

El ejercicio es una opción que debes valorar seriamente.  Hacer ejercicio implica sacar tiempo y no sentirse culpable por delegar o postergar otras actividades. No se trata de un capricho o un hobby, es parte de tu tratamiento; equivalente a las sesiones de rehabilitación de tu pierna fracturada si quieres curarte y no volver a lesionarte.

el estado emocional hay que tratarlo, y a veces con fármacos

Si  tus niveles de ansiedad son muy elevados y  presentas un estado de ánimo deprimido de alta intensidad clínica que interfiere con tus objetivos, debes pedir ayuda a un profesional de la salud mental.  En muchas ocasiones es necesario acompañar la terapia de un tratamiento farmacológico para controlar los estados de ánimos negativos y las consiguientes ingestas compulsivas.

Muchos pacientes paradójicamente “prefieren” seguir subiendo de peso, elevar los niveles de azúcar, la tensión, padecer sintomatología ansiosa… en vez de recurrir a la ayuda que proporcionan determinados fármacos bajo supervisión médica. El fármaco equivaldría a  una muleta que te ayudará a caminar, y la psicoterapia a la rehabilitación de tu pierna. Cuando esté curada podrás caminar solo, sin ayuda de bastón o muleta.

no te culpes por tu obesidad, pero hazte responsable para superarla

Si tú crees que eres el único responsable de solucionar tu problema de peso, es probable que termines culpabilizándote si no lo consigues. Desde aquí te animamos a que no te culpes por tu obesidad, pero sí que te hagas responsable de ponerle remedio. La obesidad es una condición médica estigmatizada por la sociedad y todos tenemos que hacer una autocrítica sobre la actitud que mostramos hacia ella, actitud que no debería ser diferente a la mantenida hacia otras patologías extendidas en nuestra sociedad.