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¿Por qué he fracasado hasta ahora?

El principal motivo de fracaso es guiarnos por dietas que plantean un objetivo de pérdida de peso en un tiempo récord que no es real.  Se trata de dietas milagro basadas en privaciones severas de alimentos que suelen provocar una pérdida inicial y rápida de algunos kilos.

Sin embargo, cuando finaliza la privación, esos kilos se suelen recuperar a la misma velocidad con que se perdieron, pero con un posible plus de peso adicional. Estas dietas no enseñan a comer, no logran una educación nutricional, es imposible mantenerlas de por vida y por ello suele ser muy fácil recuperar el peso perdido. Son dietas desequilibradas, se suele pasar hambre o te saturan de un alimento concreto en detrimento del resto, provocando carencias nutricionales además de terminar detestando el alimento en cuestión.

En otras ocasiones, la falta de eficacia de las dietas se debe a que todas proponen abordar un problema complejo, como es el del control del peso modificando tan sólo una de las causas que lo provocan: el tipo y cantidad de alimentos que se consumen. Sin embargo, este enfoque olvida que el consumo de alimentos está a su vez motivado por otros muchos factores que nada tienen que ver con la nutrición (estados de ánimo, tipo de ocio, sedentarismo) y que de no modificarse también, harán muy difícil que la persona sea capaz de limitar el número de calorías.

El consumo de alimentos está a su vez motivado por otros muchos factores que nada tienen que ver con la nutrición.