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¿Por qué no me escuchas?

¿Por qué a la gente le cuesta tanto escuchar? Creo que parte del poder sanador que tiene la psicoterapia radica en el hecho de sentir que se nos escucha con atención, con empatía y sin emitir juicios de valor.

Muchas personas me dicen que no les gusta contar sus problemas, yo pienso que a ello contribuye el hecho de no sentir que se les escucha.Y es que poca gente sabe hacerlo. Cuando contamos algo, sentimos que no se nos escucha al recibir respuestas como las que se enuncian a continuación:

las personas no están pidiendo soluciones

Tú lo que tienes que hacer…” En muchas ocasiones las personas sólo quieren sentirse comprendidas y escuchadas, no están pidiendo soluciones. Además, no es sensato decir a los demás lo que tienen que hacer, son ellos quienes tienen que buscar las soluciones y hacerse cargo de las consecuencias.

Eso es una tontería” Denota una profunda falta de empatía hacia los sentimientos que experimenta la persona que nos cuenta su problema. A veces damos esta respuesta cuando lo que están contando nos afecta y nos genera emociones negativas, por lo que tendemos a negar los sentimientos y alejarnos emocionalmente del tema.

Nos gusta estar con personas que cuando hablamos nos miran a los ojos

A mi (cuñada, primo, hermana) le pasó lo mismo y…” La escucha finaliza y nos convertimos en los receptores de experiencias parecidas a la nuestra pero que no nos interesan absolutamente nada.

Otras veces no son las respuestas las que indican si se nos están escuchando, sino señales. Nos gusta estar con personas que cuando hablamos dirigen el cuerpo hacia nosotros, nos miran a los ojos, nos piden detalles sobre determinados puntos, asienten y emiten palabras de seguimiento. Por el contrario, tendemos a finalizar nuestra exposición cuando el otro bosteza, se distrae, mira el reloj o muestra signos de impaciencia. También cuando observamos que nuestro interlocutor en vez de escucharnos con atención, está preparando su respuesta.

Cuando nos escuchan liberamos cargas emocionales

Compartir un problema es una buena manera de hacerle frente. Cuando nos escuchan liberamos tensiones, cargas emocionales y nos tranquilizamos. Ahora bien, es importante tener buenos amigos a quienes contarlo. El problema es que vivimos en un mundo donde nos anclamos sumando los “likes” en nuestras redes sociales pero no dedicándole tiempo a las amistades que verdaderamente tenemos. Por eso, cuida a las de carne y hueso.