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Recetas para tu salud mental

A continuación vamos a comentar una serie de conductas, actitudes o comportamientos que muchos de nosotros llevamos a cabo en la vida. En principio no tienen por qué suponer un problema, siempre y cuando se realicen puntualmente y vayan dirigidas a personas que apreciamos o pensamos que merecen nuestro favor. Sin embargo, en ocasiones las realizamos con demasiada frecuencia, hasta tal punto que generan malestar emocional sin que seamos conscientes de que son la causa del mismo.

el centrarse en los problemas ajenos evita tener que afrontar los propios

Estar siempre dispuesto a escuchar los problemas ajenos.

Con esta actitud las personas por lo general intentan suplir carencias, como sentirse querido y tenido en cuenta por los demás. En otras ocasiones, el centrarse en los problemas ajenos evita tener que afrontar los propios, bien porque no sabemos cómo hacerlo, bien porque nos resulta doloroso enfrentarlos. Por último, hay gente que considera una responsabilidad moral convertirse en el vertedero mental de todo aquel que se le acerca. Esta conducta al final termina pasando factura en forma de ansiedad o malestar emocional. No te dejes arrastrar a la espiral de negatividad a la que alguna gente termina invitándote. Además, quienes escuchan los problemas asumen ser expertos en todo, cuando el mejor experto para un individuo es él mismo

no te dejes arrastrar a la espiral de negatividad

Buscar la aprobación de los demás.

Se trata de personas para quienes su valía personal depende de la opinión ajena. Para todos es importante y más fácil tomar decisiones y actuar en la vida con la aprobación, al menos, de personas significativas en nuestra vida, pero no siempre es posible. Quienes buscan la aprobación ajena viven constantemente en una montaña rusa; eufóricos cuando la obtienen y decaídos cuando no. Son personas que muestran una constante disponibilidad a todo, siendo incapaces de decir “no”, evitando dar su punto de vista e incluso cambiar de opinión para ser aceptados por los demás. En definitiva, están dispuestos a sacrificar su propio bienestar, sueños e intereses por complacer a los demás.

quienes buscan la aprobación ajena viven constantemente en una montaña rusa

No saber decir “NO”

Íntimamente relacionado con la búsqueda de la aprobación, está el temor a negarnos a hacer lo que se nos pide. El temor a decir NO puede ser por varios motivos: timidez, sumisión social, miedo a defraudar o a ser rechazado, intentar agradar a toda costa o falta de seguridad en ti mismo. Los problemas aparecen cuando temes que la otra persona reaccione mal ante tu negativa. En ocasiones es bueno hacer sacrificios por los demás, y con frecuencia los hacemos de buena gana, también hay situaciones en las que no es prudente o conveniente decir NO… pero otras veces haces lo que te piden y te sientes enfadado, utilizado o incluso débil. Esas emociones son la mejor guía que puedes tener para saber y tener claro cuándo debes decir NO. Lo cierto es que la mayoría de las personas respetan más a aquellos que saben decir NO, que a los que son fáciles de dominar y están siempre dispuestos a hacer todo lo que se les pida.

muchas personas se quedan anclados en la voz crítica interna.

Criticarse constantemente

El tratarnos sin respeto es, ante todo, un producto de nuestras experiencias negativas vividas en la niñez y en la adolescencia. La manera en que nos veían y las actitudes dirigidas hacia nosotros por personas significativas conformaron una serie de pensamientos que se han convertido en nuestra voz interior. El problema es que muchas personas se quedan anclados en la voz crítica interna. Hay que empezar a entender de qué manera nos afectaron esas actitudes para comenzar a desafiarlas y a liberarnos de sus efectos. Para ello es importante ser comprensivos con nosotros mismos y aceptar que somos humanos: con defectos y virtudes, con fallos pero también con aciertos.

cometemos fallos, pero también aciertos