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Rescatando la Autoestima

La autoestima es, ante todo, un producto de nuestras experiencias en la niñez y en la adolescencia. Quienes ejercen la influencia en nuestra autoestima son aquellos cuyas opiniones cuentan mucho para nosotros: padres, hermanos, maestros, amigos, etc.

La autoestima siempre dependerá en alguna medida del elogio y de los logros, pero los altibajos que sufrimos en la vida o los defectos reales no nos convierten en personas menos valiosas. Nuestro afecto por los demás no disminuye porque tengan defectos o por sus fracasos: tratémonos de la misma manera.

los altibajos que sufrimos en la vida o los defectos reales no nos convierten en personas menos valiosas.

Para valorarnos hay que dejar de regresar a los errores cometidos y maldecirnos por nuestra estupidez. Volvamos sólo a ellos para analizarlos y para que contribuyan a nuestro desarrollo. Y no olvidemos que cualquier juicio se limita solamente a nuestras acciones y no a nuestro valor en cuanto a seres humanos. No es lo mismo hacer una tontería que ser tonto.

Una necesidad humana es la de sentirnos y considerarnos valiosos (competentes, valorados positivamente). La autoestima positiva no es algo que tenemos o no tenemos, es algo que podemos fomentar, ya que podemos hacer una gran cantidad de cosas para potenciarla. Un beneficio directo de una autoestima positiva es que nos ayuda a resistir y a afrontar mejor las circunstancias en las que experimentamos cualquier tipo de situación complicada que se nos presente en la vida.

Algunas estrategias para mejorar la autoestima son:

•Aceptar nuestros errores sin dejar de considerarnos en todo momento seres valiosos por la sola razón de existir y ser únicos.

•Aprender a enumerar nuestras fortalezas y nuestras virtudes, valorando lo mejor de nosotros mismos y no solamente repasando nuestras debilidades.

•Desarrollar relaciones con personas que nos aprecien y nos hagan sentir valiosos para ellos por las razones que sean.

•Distanciarnos de personas crítica o negativas que solo enumeran nuestros fallos y no potencian nuestra capacidad de mejorar.

•Aprender a aceptar los elogios.