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Tragarse el malestar no ayuda a perder peso

Una receta saludable para cuando te sientes mal anímicamente  es poder desahogarte y compartir tu malestar con alguna persona de confianza. Probablemente te hayas acostumbrado a paliar el sufrimiento y las tensiones a través de la comida, siendo ésta una de las grandes dificultades que tienes para perder peso. A partir de ahora queremos que canalices tus emociones negativas sin recurrir a la ingesta, sino a través del apoyo que pueden proporcionarte personas con quienes tienes un vínculo especial como algún familiar o amigo.

probablemente te hayas acostumbrado a paliar las tensiones a través de la comida

Escucho a muchos pacientes decir que limitan la expresión de lo que les angustia, les crea inseguridad o pesadumbre  por miedo al prejuicio, porque no quieren preocupar a sus seres queridos o por desconfianza tras una o varias decepciones. Sin embargo, lo que no ayuda absolutamente nada es guardarnos lo que nos duele, ya que al final termina perjudicando nuestra estabilidad emocional y por tanto la pérdida de peso.

Vamos a ver una serie de factores relacionados con la comunicación que hay que reconocer para proteger nuestra salud emocional.

Estar siempre dispuesto a escuchar los problemas ajenos.

Es muy frecuente que los pacientes que padecen obesidad sean expertos en el arte de la escucha, y por ende, grandes amigos confidentes. Sin embargo, queremos señalar que con esta actitud las personas, por lo general, intentan suplir carencias como sentirse querido y tenido en cuenta por los demás. En otras ocasiones, el centrarse en los problemas ajenos evita tener que afrontar los propios, bien porque no sabemos cómo hacerlo, bien porque nos resulta doloroso enfrentarlos.

no es tu responsabilidad convertirte en el vertedero mental de todos los que se te acercan

Esta disponibilidad a escuchar los problemas ajenos acaba pasando factura en forma de ansiedad o malestar emocional. Al final termina arrastrándote a una espiral de negatividad a la que algunas personas te invitan, sin que probablemente seas consciente de ello. No es tu responsabilidad convertirte en el vertedero mental de todos los que se te acercan, tú eres quién necesita actualmente centrarse en las propias necesidades para superar el problema de obesidad que padeces.

 

Quién puede escucharte

No todo el mundo sabe escuchar prestando atención, sin hacer juicios de valor y de manera empática. Es importante saber a quién dirigirnos cuando nos sentimos mal y queremos desahogarnos. A todos nos han fallado en alguna ocasión personas que creíamos amigos, pero no por ello tenemos que renunciar a los beneficios que reporta una verdadera relación de amistad. A continuación te mostramos  tipos de respuestas y su significado, donde percibimos que no estamos siendo escuchados:

es importante saber a quién dirigirnos cuando nos sentimos mal

“Tú lo que tienes que hacer…” En muchas ocasiones sólo queremos sentirnos comprendidos y escuchados, no estamos buscando consejos. Sin embargo, nos encontramos con “expertos” en dar soluciones que sólo nos corresponde encontrar a nosotros  y asumir las consecuencias.

“Eso es una tontería”. Denota una profunda falta de empatía. A veces esta respuesta se emite cuando lo que se está contando afecta al interlocutor. Es una manera de alejarse emocionalmente del tema que se está tratando porque le genera emociones negativas.

 “A mi (cuñada, primo, hermana) le pasó lo mismo y…” La escucha finaliza y nos convertimos en receptores de experiencias parecidas a la nuestra pero que no nos interesan absolutamente nada. Con la mejor intención, el receptor puede transmitirnos situaciones similares con desenlaces exitosos para levantar nuestro ánimo, pero el resultado final es que nuestra necesidad de comunicarnos queda bloqueada.

nos afanamos más buscando “likes” y seguidores que cuidando a los amigos

Nos gusta estar con personas que cuando hablamos dirigen el cuerpo hacia nosotros, nos miran a los ojos, ponen atención, hacen preguntas, piden detalles, no interrumpen y  posponen sus tareas para atendernos. Por el contrario, finalizamos cuando el otro bosteza,  mira el móvil o muestra signos de impaciencia. El problema es que vivimos en un mundo donde nos afanamos buscando “likes” y seguidores en redes sociales pero no dedicando nuestro tiempo a hacer amigos o cuidar a los que de verdad tenemos.

 

Los beneficios de ser escuchados

Cuando nos encerramos en nuestro mundo rumiando problemas, tendemos a magnificar la  gravedad de los mismos a la misma vez que incrementamos nuestro malestar. Una vez que decidimos abrirnos se produce un efecto liberador de todo aquello que altera nuestro equilibrio emocional y nos oprime. Empezamos a relativizar asuntos que hasta ahora nos parecían inaceptables y a analizarlos desde otra perspectiva,  sólo por el hecho de verbalizarlo en un entorno donde nos sentimos apoyados y respetados, donde no se emiten juicios ni se nos cuestiona.

encerrarte en tu mundo rumiando problemas, no hace más que magnificar la  gravedad de los mismos

Cuando nos escuchan descargamos tensiones y nos sentimos más tranquilos. En este estado la adversidad puede verse desde otro punto de vista, generándose nuevas soluciones que hasta ahora no habíamos contemplado. Es desde la calma cuando podemos empezar a tomar decisiones y las soluciones que nosotros creamos más convenientes.

Si llevas mucho tiempo anclado rumiando tus problemas, aislado del entorno y encerrado en ti mismo, no descartes pedir ayuda profesional. El estar continuamente procesando preocupaciones cotidianas de manera excesiva  condiciona tu bienestar a nivel general y favorece tu vulnerabilidad a padecer estados de ánimo negativos.