Consejos

Encuentro emocional

Estamos viviendo una experiencia y -como consecuencia de la misma-, una serie de pensamientos, emociones y conductas que en muchos casos son nuevas para nosotros. En algunas ocasiones sirven para adaptarnos a la realidad que vivimos, pero en otras,  el efecto es justo el contrario, dando lugar a la parálisis, el desánimo o el abandono de uno mismo.

Todas las emociones y reacciones presentan distintas manifestaciones, algunas más leves, agudas, adaptativas y con una duración determinada, como ocurre por ejemplo con el insomnio, la apatía, los cambios de humor, la inquietud…  y otras disfuncionales  y con tendencia a la cronificación como la desesperanza, la ansiedad, las conductas de evitación o la dejación de actividades cotidianas.

es momento de reflexionar sobre nuestras emociones

Desde el campo de la psicología el desafío al que nos enfrentamos los profesionales va encaminado a  ayudar a nuestros pacientes a desarrollar estrategias de afrontamiento que le permita normalizar. Cuando hablamos de normalizar, tratamos de conceptualizar estas emociones como entendibles ante la situación abrumadora que nos ha tocado vivir, siendo además una de las etapas necesarias para llegar a asimilarla y convivir con ella.

las emociones bien gestionadas ayudan a la adaptación

Tenemos que potenciar los recursos personales de los que disponemos. Es posible que en este momento dada la sensación de vulnerabilidad resulte complicado, no obstante si hacemos un recorrido  vital sabremos identificar todas esas situaciones estresantes a las que hemos tenido que enfrentarnos en nuestra  trayectoria de vida y hemos logrados salir airosos. Intentamos que las personas  no se consideren víctimas pasivas,  siempre hay alguna manera de mantener un cierto control independientemente de las circunstancias.

La gestión de nuestras emociones resulta fundamental, el negarlas  o tratar de esconderlas tarde o temprano dará lugar a la exteriorización a través de somatizaciones,  en contextos no apropiados o en forma de conflictos internos. En este sentido, hay que saber elegir la manera de atenuar el malestar que experimentamos, evitando la tendencia a procurar el  bienestar inmediato a través del descontrol alimentario o el abuso de alcohol y/o drogas entre otros.

la búsqueda constante de respuestas puede anclarte

No todos estamos recibiendo el impacto negativo de la misma manera, pero sí es verdad que la forma de afrontarlo resulta fundamental para preservar nuestra salud mental. En ocasiones nuestras decisiones no son las más acertadas y el intentar evitar el sufrimiento puede llevarnos a reducir nuestras actividades de ocio o las relaciones personales fomentando el aislamiento, algo contraproducente para nuestro equilibrio emocional.

Hemos de saber que la adversidad y el dolor no siempre podemos evitarlos, son parte de nuestra condición humana y por tanto no es fácil encontrar respuestas  que sirvan de consuelo, simplemente no las hay.

Muchas personas están pasando por una situación similar a la nuestra, y no es que se desentiendan del malestar que sentimos, simplemente no pueden ayudarnos porque están lidiando con el propio.

Es momento de reflexionar sobre nuestras emociones e identificar las sensaciones corporales como la  sudoración, palpitaciones, tensión… para reconocerlas, saber cómo nos afecta, tomar distancia y actuar en consecuencia.