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¿Existe la personalidad obesa?

Existe numerosa investigación para determinar la existencia de un tipo de personalidad que predisponga a padecer obesidad. Es cierto que algunos rasgos  como la baja autoestima, la dependencia, la impulsividad o baja tolerancia a la frustración se encuentran presenten en muchas personas que padecen sobrepeso u obesidad.

En muchos casos quien padece obesidad presenta una personalidad adictiva, convirtiéndose la comida en un elemento que genera dependencia y que se ve favorecido por productos que han sido procesados y les resultan irresistibles. Sin embargo, es bien sabido que la adicción no se produce únicamente por el consumo de una sustancia potencialmente adictiva, sino que concurren factores de riesgo.

hay dificultades para distinguir la sensación de hambre y las emociones

Entre estos factores encontramos la vulnerabilidad tanto genética como psicológica (impulsividad, escaso nivel de autocontrol o baja tolerancia a la frustración). Esto explicaría por qué no todo el mundo que consume alcohol se vuelve adicto, ni por qué todos los que ingieren productos  ultraprocesados pierden el control sobre el consumo.

los trastornos que sufren influyen negativamente en la calidad de vida

Por otro lado, es frecuente que estas personas presenten dificultades a la hora de distinguir  la sensación de hambre o saciedad y las emociones que experimenta en determinadas situaciones, muchas de las cuales tienen su origen en la infancia y están alojadas en el inconsciente. Valga como ejemplo ese caramelo para aliviar nuestro malestar tras la dolorosa vacuna, conducta que de alguna manera repetimos actualmente ante determinadas emociones negativas a través de la ingesta.

no existe un trastorno propio de la persona obesa

A modo de conclusión y en base a la investigación realizada hasta el momento, podemos decir que no existe una personalidad obesa, ni tampoco un trastorno propio de la persona obesa. No obstante muchos o la gran mayoría sí tienen algo en común y es que con mucha frecuencia sufren algún trastorno psicológico que aunque no es severo, influye de forma adversa en su calidad de vida.