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Para que cambie tu vida, cambia tu actitud

Hay gente que tiende a valorar cosas, acontecimientos y personas de forma excesivamente negativa. Cuando experimentamos emociones desagradables debemos ser conscientes de la existencia de un pensamiento negativo que nos provoca esa emoción. Pensar de manera positiva no implica ignorar el problema, se trata de verlo desde otro prisma. Debemos plantearnos si la situación va a cambiar por el hecho de enojarnos, maldecir o enfurecernos. Evidentemente no. Entonces, ¿por qué vamos a torturarnos con pensamientos que nos perjudican?

Pensar de manera positiva no implica ignorar el problema, se trata de verlo desde otro prisma.

Sucede que en muchas ocasiones las cosas no son como queremos y nos instalamos en la queja y la amargura. Decimos que es injusto porque no salimos beneficiados y nos planteamos ¿por qué tiene que pasarme esto a mí? Sin embargo, jamás he escuchado esa frase en boca de alguien a quién le tocó la lotería. En consecuencia, pensamos que todas las adversidades son injustas, pero cuando algo bueno nos sucede parece que debiera ser siempre así. Las cosas no son justas ni injustas, son como son.

Otras veces postergamos la felicidad hasta que cambie la situación que estamos viviendo. Nos convencemos que cuando tengamos pareja o ganemos tanto dinero por ejemplo, podremos empezar a disfrutar. Y mientras tanto, pasan cosas positivas en nuestra vida que no valoramos porque sólo parece que esa futura pareja o los ingresos ideales serán los encargados de proporcionarnos el ansiado bienestar. Y así terminamos depositando la felicidad en gratificaciones externas que igual que vienen se van.

pasan cosas positivas en nuestra vida que no valoramos

No olvidemos que varias personas pasan por situaciones similares adversas en la vida: ruptura sentimental, conflictos laborales, pérdida de seres queridos… sin embargo unos se hunden y otros consiguen salir a flote ¿de qué depende? No del acontecimiento en sí, sino de cómo se evalúa la situación y en consecuencia de la actitud que tomamos ante ella. El primer paso es aceptar el hecho de que es inevitable que experimentemos adversidades en la vida.

La realidad nos pone a prueba y a menudo estamos expuestos a situaciones que no nos gustan. En vez de lamentarte plantéate qué te queda y qué puedes hacer para volver a tener equilibrio emocional en tu vida. Empieza a dar pasos, por pequeños que sean y día a día. No podemos negar que muchas circunstancias en la vida pueden entristecernos, pero de nosotros depende mantenernos en pie y buscar la manera de salir adelante.

Empieza a dar pasos, por pequeños que sean, y día a día